La sostenibilidad ya no vive solo en el departamento de medio ambiente
Sostenibilidad
Durante muchos años, la sostenibilidad dentro de las empresas se ha asociado principalmente al departamento de medio ambiente: gestión de residuos, control de emisiones, consumo de agua o cumplimiento de la normativa ambiental.
Pero esta realidad está cambiando. Las decisiones que tienen impacto sobre la sostenibilidad se toman cada vez más en diferentes áreas de la empresa.
Elegir un proveedor, diseñar un producto, seleccionar una materia prima, organizar un transporte o decidir una inversión son decisiones que también tienen una dimensión ambiental.
La sostenibilidad es transversal
El departamento de compras, por ejemplo, puede influir en la huella ambiental de la empresa a través de la selección de proveedores y materiales. Producción puede actuar sobre el consumo de energía, agua y materias primas. Logística puede reducir emisiones mediante la optimización de los transportes. Y diseño y desarrollo de producto pueden determinar aspectos como la durabilidad, la reparabilidad o la reciclabilidad.
Esto hace que la sostenibilidad deje de ser una cuestión exclusivamente ambiental y pase a formar parte de la gestión global de la empresa.
Un ejemplo claro lo encontramos en los envases. Las nuevas exigencias europeas, como el Reglamento sobre envases y residuos de envases (PPWR), obligan a tener en cuenta aspectos como la reducción de materiales, la reciclabilidad o la reutilización. Por tanto, el cumplimiento de estas exigencias no dependerá únicamente del responsable de medio ambiente, sino también de las decisiones de compras, producción, logística y diseño.
De la responsabilidad individual a la responsabilidad compartida
Integrar la sostenibilidad en una empresa no significa necesariamente crear un nuevo departamento o implantar una estructura compleja.
El primer paso puede ser mucho más sencillo: identificar qué decisiones tienen mayor impacto y qué departamento tiene capacidad para influir en ellas.
A partir de ahí, se pueden definir objetivos, indicadores y responsables, y hacer que la sostenibilidad forme parte de las decisiones habituales de la organización.
Porque la sostenibilidad no consiste únicamente en gestionar correctamente los aspectos ambientales de la actividad. Consiste en incorporar criterios ambientales en la manera en que la empresa compra, produce, diseña, transporta y toma decisiones.
Y, por eso, la sostenibilidad ya no vive solo en el departamento de medio ambiente.
¿Qué papel tiene el departamento de medio ambiente?
Que la sostenibilidad sea transversal no significa que el departamento de medio ambiente pierda importancia. Al contrario: su papel puede evolucionar de un gestor del cumplimiento ambiental a un coordinador e impulsor de la sostenibilidad dentro de la organización.
El responsable de medio ambiente puede aportar el conocimiento técnico necesario, identificar riesgos y oportunidades y ayudar a los diferentes departamentos a incorporar criterios ambientales en sus decisiones.
Pero no todas las empresas disponen de un departamento de medio ambiente o de un equipo interno con los recursos y conocimientos necesarios para asumir esta función.
Un apoyo externo para integrar la sostenibilidad
Para muchas empresas, especialmente las pymes, contar con el apoyo de una consultoría externa en sostenibilidad puede ser una alternativa para disponer de este conocimiento especializado sin necesidad de crear una nueva estructura interna.
Una consultoría puede actuar como apoyo transversal de la empresa: desde el cálculo y seguimiento de la huella de carbono hasta la identificación de oportunidades de mejora, el seguimiento de indicadores ambientales o el acompañamiento en el cumplimiento de las obligaciones ambientales.
Además, una visión externa permite analizar la actividad de manera global y detectar oportunidades que pueden quedar fuera del día a día de la empresa.
En Grup Carles ofrecemos un acompañamiento integral en sostenibilidad y gestión ambiental, adaptado a las necesidades de cada organización. Acompañamos a las empresas tanto en el cálculo y seguimiento de su huella de carbono como en la gestión de las obligaciones ambientales, el análisis de indicadores y la definición de planes de mejora.
El objetivo es facilitar que la sostenibilidad se integre en las decisiones del día a día y se convierta en una herramienta de mejora y competitividad, sin añadir complejidad innecesaria a la gestión de la empresa.








