Cuando un registro de taquilla mal hecho puede invalidar un despido disciplinario
Despido
Los registros de taquillas, bolsas o efectos personales de los trabajadores son una herramienta que muchas empresas utilizan cuando sospechan irregularidades como robos o hurtos. El problema surge cuando estos registros no se realizan correctamente.
La jurisprudencia reciente es muy clara: cuando estos registros no se ejecutan con las garantías legales exigidas, pueden invalidar la prueba obtenida y convertir un despido disciplinario en improcedente o incluso nulo.
Aunque pueda parecer un asunto menor o puramente operativo, se trata de un aspecto con consecuencias jurídicas muy importantes y es el origen de muchos conflictos laborales.
¿Qué dice la ley sobre los registros de taquillas?
El artículo 18 del Estatuto de los Trabajadores regula cuándo y cómo se pueden realizar registros sobre la persona del trabajador, su taquilla o sus objetos personales. Estos registros solo son legales si se cumplen todos los siguientes requisitos:
El registro debe ser necesario, para proteger el patrimonio de la empresa o de otros trabajadores.
Debe realizarse respetando la dignidad y la intimidad del trabajador.
Siempre que sea posible, debe efectuarse en presencia de un representante de los trabajadores o de otro trabajador como testigo.
Este último punto es clave. Si no hay ninguna persona que garantice la objetividad del registro, su validez puede quedar en duda.
Por qué los tribunales son tan estrictos
Los tribunales consideran que la apertura de una taquilla o la inspección de objetos personales constituye una intromisión directa en el ámbito de la intimidad personal.
Por este motivo:
Cualquier desviación del procedimiento legal puede provocar la nulidad de la prueba.
Una prueba obtenida de manera ilícita no puede ser utilizada para justificar un despido disciplinario.
Aunque la conducta imputada al trabajador fuera real, la falta de prueba válida puede convertir el despido en improcedente.
En los casos más graves, cuando se vulneran derechos fundamentales, los tribunales pueden llegar a declarar la nulidad del despido.
Errores habituales que se están sancionando
Las sentencias recientes ponen de manifiesto una serie de errores recurrentes en la ejecución de estos registros:
Registros realizados sin la presencia del trabajador ni de representantes legales, sin garantías de objetividad.
Apertura de taquillas durante baja médica, vacaciones o ausencias justificadas, sin protocolo ni notificación previa.
Acceso indiscriminado a objetos personales sin una justificación concreta.
Estos defectos formales han sido determinantes para que muchos despidos disciplinarios acaben siendo declarados improcedentes, a pesar de la existencia de indicios de conducta irregular.
¿Cuáles son las consecuencias para la empresa?
Una mala ejecución del registro puede tener un impacto directo:
Inadmisión de la prueba en el procedimiento judicial.
Pérdida de la base probatoria del despido disciplinario.
Declaración del despido como improcedente, con la obligación de indemnizar o readmitir al trabajador.
En casos graves, nulidad del despido, con readmisión obligatoria y abono de los salarios dejados de percibir.
Recomendaciones clave
Para minimizar riesgos y garantizar la seguridad jurídica, es recomendable:
Contar con un protocolo interno sobre registros de taquillas y efectos personales.
Formar a mandos intermedios y responsables de RRHH en el contenido y límites del artículo 18 del ET.
Garantizar siempre la presencia de testigos o representantes legales cuando sea posible.
Documentar detalladamente el motivo, el desarrollo y el resultado del registro.
Una correcta aplicación de la normativa no es una mera formalidad: es un elemento esencial para que la empresa pueda defender con solidez cualquier decisión disciplinaria ante los tribunales.



