Pensiones y cotizaciones en 2026: principales cambios
Gestión laboral
El año 2026 marca un nuevo paso en la reforma del sistema de pensiones y de la Seguridad Social. Las medidas que entran en vigor responden a un objetivo claro: garantizar la sostenibilidad del sistema público en un contexto de envejecimiento de la población.
Estas novedades tienen un impacto directo tanto en las nóminas de los trabajadores como en los costes laborales de las empresas, así como en la planificación de la jubilación futura. A continuación, analizamos los principales cambios que hay que tener en cuenta.
Revalorización de las pensiones en 2026
Las pensiones se actualizan nuevamente de acuerdo con el sistema de revalorización vinculado al IPC medio anual, consolidado tras la reforma de pensiones.
Las pensiones contributivas se incrementan según la inflación, con el objetivo de preservar el poder adquisitivo de las personas jubiladas, aproximadamente un 2,7 %. Paralelamente, las pensiones mínimas y no contributivas experimentan incrementos superiores, en torno al 11,35 %, reforzando la protección de los colectivos con rentas más bajas.
Este enfoque responde a una clara voluntad de reducir el riesgo de pobreza entre la población pensionista, especialmente en un contexto de elevado coste de la vida.
El Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI): más peso en las nóminas
Una de las medidas con mayor impacto directo en 2026 es el aumento del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI). Este mecanismo, vigente desde 2023, consiste en una cotización adicional destinada a reforzar el Fondo de Reserva de la Seguridad Social.
A partir del 1 de enero de 2026, el porcentaje total del MEI se incrementa hasta el 0,9 % sobre la base de cotización. De este porcentaje, la mayor parte recae sobre la empresa, mientras que una fracción menor se descuenta directamente del salario del trabajador.
En términos prácticos, esto implica:
Un ligero aumento de los costes laborales para las empresas.
Una reducción moderada del salario neto de los trabajadores.
Un impacto más notable en salarios altos, especialmente próximos a la base máxima de cotización.
En el caso de los trabajadores autónomos, el MEI se asume íntegramente, ya que no existe reparto entre empresa y trabajador.
Cambios en el cálculo de la pensión de jubilación
2026 también introduce ajustes relevantes en el sistema de cálculo de la pensión de jubilación. Uno de los aspectos clave es la evolución del periodo de cómputo de la base reguladora, es decir, los años cotizados que se tienen en cuenta para determinar el importe final de la pensión.
Este nuevo modelo permite elegir entre diferentes opciones de cómputo, con el objetivo de ofrecer más flexibilidad y adaptarse a trayectorias laborales menos lineales. También se introducen ajustes en la integración de los periodos sin cotización, un aspecto especialmente relevante para personas con carreras profesionales irregulares.
Estos cambios pueden tener un impacto significativo en la pensión futura, lo que refuerza la importancia de la planificación a medio y largo plazo.
Bases de cotización y salarios
En cuanto a las cotizaciones sociales, 2026 conlleva una actualización de las bases máximas de cotización, que continúan incrementándose de manera progresiva. Esta medida tiene un impacto directo en:
Trabajadores con salarios altos.
Empresas con personal cualificado o directivos.
Profesionales autónomos con bases elevadas.
La base mínima de cotización sigue vinculada a la evolución del Salario Mínimo Interprofesional, pendiente de la aprobación definitiva en función de los Presupuestos Generales del Estado.
¿Qué implican estos cambios para empresas y profesionales?
Las novedades de 2026 no solo tienen una lectura económica, sino también estratégica.
Para las empresas, suponen un incremento progresivo de los costes sociales y la necesidad de anticipar el impacto en presupuestos y políticas retributivas.
Para los trabajadores y autónomos, estos cambios refuerzan la importancia de conocer cómo se construye la futura pensión y qué impacto tienen las cotizaciones actuales en los ingresos a largo plazo.
Desde el punto de vista de la gestión laboral, comprender estos ajustes es clave para:
Planificar correctamente nóminas y costes empresariales.
Asesorar a los trabajadores en materia de jubilación.
Evitar errores en la aplicación de las nuevas cotizaciones.

