Libertad de amortización para empresarios individuales: ¿conviene aplicarla toda de una vez?
Fiscalidad
La libertad de amortización permite a los empresarios individuales que amplíen su plantilla amortizar libremente las nuevas inversiones. Aunque este incentivo fiscal ofrece una gran flexibilidad, no siempre es recomendable aplicar toda la amortización de una sola vez.
El incentivo fiscal de la libertad de amortización para los activos nuevos adquiridos no es exclusivo de las empresas consideradas pymes, sino que también puede ser aplicado por los empresarios individuales que tributan en el régimen de estimación directa del IRPF y que incrementan su plantilla media de trabajadores.
Esta ventaja permite deducir fiscalmente el coste de determinadas inversiones con una gran flexibilidad temporal. Sin embargo, como asesores fiscales, recomendamos analizar cada situación antes de aplicar la amortización íntegra en el mismo ejercicio de la compra.
La libertad de amortización es un incentivo fiscal que permite deducir el coste de determinadas inversiones con mayor flexibilidad que la amortización ordinaria, siempre que se cumplan los requisitos establecidos por la normativa.
Amortizar toda la inversión no siempre es la mejor opción
Al igual que sucede con las sociedades mercantiles, los empresarios individuales pueden amortizar libremente sus activos nuevos si cumplen los requisitos vinculados a la creación o mantenimiento del empleo.
Ahora bien, en el caso de las personas físicas, esta opción no siempre es la más eficiente desde el punto de vista fiscal. Dado que el IRPF es un impuesto progresivo, el tipo efectivo aumenta a medida que crecen las rentas obtenidas.
Por este motivo, amortizar toda la inversión en un único ejercicio puede provocar que durante ese año apenas se tribute, pero que en los ejercicios siguientes se generen rendimientos elevados sujetos a tipos marginales más altos.
Repartir la amortización puede reducir el IRPF
Cuando la inversión es importante y su amortización total deja el rendimiento neto de la actividad en niveles muy bajos o incluso negativos, suele resultar más ventajoso distribuir la amortización a lo largo de varios ejercicios.
Esta estrategia permite suavizar la tributación anual y evitar saltos hacia tramos superiores del IRPF durante varios años consecutivos.
En consecuencia, aunque la libertad de amortización ofrezca la posibilidad de deducir toda la inversión de forma inmediata, la planificación fiscal puede hacer aconsejable una aplicación más gradual.
Un ejemplo práctico
Un empresario adquirió durante el año 2025 un local comercial nuevo con un valor atribuible a la construcción de 170.000 euros. Paralelamente, incrementó su plantilla media en dos trabajadores, lo que le permite acceder a la libertad de amortización.
Antes de considerar la amortización del local, la actividad genera unos rendimientos netos anuales de 85.000 euros.
Ante esta situación, se plantean dos alternativas:
- Amortizar íntegramente el inmueble entre los ejercicios 2025 y 2026.
- Repartir la amortización en seis años, con una deducción anual de 28.333 euros.
Los cálculos muestran que la segunda opción resulta claramente más favorable desde el punto de vista fiscal.
Comparativa del impacto fiscal según la amortización
| Año | Amortización en 2 años Rendimiento neto |
Cuota (35 %) | Amortización en 6 años Rendimiento neto |
Cuota (28 %) |
|---|---|---|---|---|
| 2025 | 0 € | — | 56.667 € (*1) | 15.867 € |
| 2026 | 0 € | — | 56.667 € | 15.867 € |
| 2027 | 85.000 € | 29.750 € | 56.667 € | 15.867 € |
| 2028 | 85.000 € | 29.750 € | 56.667 € | 15.867 € |
| 2029 | 85.000 € | 29.750 € | 56.667 € | 15.867 € |
| 2030 | 85.000 € | 29.750 € | 56.667 € | 15.867 € |
| Total | 340.000 € | 119.000 € | 340.000 € | 95.200 € |
(*1) Rendimiento neto calculado a partir de los ingresos menos la amortización (85.000 - 28.333 = 56.667).
La diferencia es significativa: repartir la amortización a lo largo de seis años permite ahorrar más de 20.000 euros en el IRPF gracias al efecto de la progresividad del impuesto.
Una decisión que requiere planificación
La libertad de amortización sigue siendo uno de los incentivos fiscales más atractivos para los empresarios individuales que invierten y crean empleo. Sin embargo, la experiencia demuestra que aprovechar este beneficio no significa necesariamente deducir toda la inversión de forma inmediata.
Antes de tomar una decisión, es recomendable analizar la evolución prevista de los rendimientos de la actividad y valorar si una amortización gradual puede generar un mayor ahorro fiscal a medio plazo.